Una de las conclusiones que más hemos escuchado, tras un año de la pandemia por COVID-19 que afecta al mundo, es que el nuevo escenario aceleró abruptamente el proceso de transformación digital que se venía viviendo en la industria en general, modificando planificaciones y generando nuevos desafíos para cumplir las metas del negocio.


Uno de estos primeros nuevos desafíos fue dar continuidad a las operaciones priorizando en todo momento la salud y la seguridad de todas las personas. Es en este contexto en el que las restricciones de viajes comenzaron a dificultar los servicios en terreno en la minería, cuando se daba inicio a las operaciones del Centro de Colaboración Digital (CCD) de FLSmidth, un espacio donde se integran y colaboran la experiencia global, el conocimiento experto de los procesos y activos de nuestros clientes, las herramientas y las tecnologías que permiten optimizar el desempeño de las operaciones. 

El desafío COVID y una solución que estaba en las nubes

Cuando comenzaba a operar el CCD, el mundo se empezaba a declarar en cuarentena. La propagación del Coronavirus obligó a las operaciones mineras a implementar exigentes protocolos sanitarios para proteger la salud de sus trabajadores. Estos protocolos incluían severas restricciones al ingreso a las faenas. Por otro lado, las empresas proveedoras también endurecían día a día las restricciones de viajes, con el fin de proteger a sus colaboradores. Pero el desafío también involucraba la continuidad operacional.

 

Para Hernán Muñiz, Digital Product Line Manager, de FLSmidth y ejecutivo a cargo del CCD, “si bien, todo esto presentó un escenario inusual, el proceso de transformación digital de FLSmidth y la arquitectura de nuestras soluciones, siempre fueron pensadas y desarrolladas en una realidad remota. Es cierto, el CCD se encuentra ubicado físicamente en Santiago, pero en realidad no está ahí: está en la nube”.

 

Así, cada colaborador del CCD, trabajando remotamente desde sus casas, pudo acceder a todas las herramientas digitales y a la información, lo que les permitió seguir operando y colaborando con la productividad de las operaciones de nuestros clientes. “Esto es realmente agregar valor, porque el CCD facilita, a través de sus herramientas digitales, la integración de las distintas áreas que brindan servicios y soporte a los clientes. No sólo les ayudamos a superar el desafío de continuar la operación, sino que seguimos brindándoles soluciones para mejorar su productividad y para optimizar su rendimiento”, indicó Leonardo Salgado, Vicepresidente de Order Handling and Execution de FLSmidth.

 

CCD un facilitador para la integración de soluciones y beneficios

De acuerdo un estudio realizado este año por el Foro Económico Mundial y la empresa Accenture, actualmente el 38% de las operaciones mineras de Chile cuentan con centro remoto o lo están desarrollando con el fin de generar un espacio de operación integrado, que permita tomar decisiones integrales. Y eso es justamente lo que FLSmidth anticipó hace años cuando comenzó su proceso de transformación digital, el que incluye el desarrollo de los centros de colaboración remotos.

 

Según el mismo estudio, si esta modalidad de operaciones remotas es adoptada por el 50% de las operaciones mineras del mundo al 2025, se espera que el aporte sea de unos US$65 mil millones en valor a la industria. Según, Claudio García, presidente de FLSmidth Sudamérica, esto ratifica nuestra visión como compañía y nos confirma una vez más como pioneros y líderes de la industria. Hace años que venimos desarrollando tecnologías de información que nos permiten mantener nuestros equipos funcionando de manera óptima, pero hoy lo hacemos de forma remota desde nuestro CCD, permitiendo a nuestros clientes sacar el máximo provecho, durante el máximo de tiempo, maximizando la productividad y disminuyendo el uso de recursos y el impacto ambiental”.

 

El CCD trae apalancado diversos beneficios. Facilita el incremento en la rentabilidad, ya que ayuda en detectar las pérdidas de producción y permite realizar las recomendaciones e implementaciones para aumentar la disponibilidad y la estabilidad de los procesos. Tiene beneficios ambientales, ya que genera información útil para el ajuste de los procesos y de los equipos de nuestros clientes, permitiéndoles lograr mayor eficiencia en el uso de los recursos y en la reducción de emisiones.

 

Durante el primer año de funcionamiento, el CCD monitoreo y asistió a más de 15 operaciones dentro de Sudamérica, incluyendo varias de las plantas de procesamiento de minerales más importantes de Chile, Perú y Brasil. “Cuando vemos que somos capaces de procesar más de 200 variables de operación y confiabilidad distintas por segundo en cada planta, sabemos que podemos agregar valor real a nuestros clientes, ya que esta información nos permite entregar soluciones integrales y completas que mejorarán su productividad y reducirán su impacto ambiental”, agregó García. 

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